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thuytram-Su Mejor Amiga Sabía La Verdad, Pero Él Llegó Antes De Que Todo Terminara-thuytram

Emma pensó que estaba a veinte minutos de vivir uno de los días más importantes de su vida. Había preparado cada detalle de su compromiso con Daniel con la ilusión de una mujer que llevaba años esperando sentirse elegida. El salón estaba reservado, las flores colocadas, los regalos para los invitados listos y hasta los pequeños detalles de la celebración habían pasado por sus manos.

Pero justo antes de que comenzara todo, Chloe entró al vestidor con el rostro cambiado.

No era una emergencia familiar.

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No era un retraso.

Era algo mucho peor.

Nadie de la familia de Daniel había llegado.

Durante unos segundos, Emma buscó cualquier explicación que pudiera proteger la imagen del hombre al que amaba. Pensó en accidentes, problemas de último momento o cualquier situación que no significara lo que empezaba a sospechar.

Entonces Michael, uno de los mejores amigos de Daniel, rompió la tensión con una risa.

Le dijo que no debía poner esa cara porque todo había sido una apuesta.

Un mes antes, Daniel había dicho que quería comprometerse con ella solo para comprobar si realmente Emma lo creería.

Lo que para ellos era una broma, para ella había sido una promesa.

Los amigos de Daniel comenzaron a explicar que pensaban detenerlo antes, pero que la emoción de Emma los hizo continuar. Ella había reservado el lugar, contratado al maestro de ceremonias, escogido las flores y preparado regalos para quienes asistirían.

Cada detalle que para Emma representaba amor, para ellos era parte del espectáculo.

Una de las frases que más daño le hizo fue escuchar que parecía desesperada por convertirse en la señora Harrison.

Daniel incluso se acercó intentando hacerlo pasar como una lección.

Le dijo que ni siquiera estaban casados y que ya actuaba como si fuera su esposa.

Según él, alguien tenía que bajarle los humos.

Emma entonces miró a Chloe.

La pregunta era inevitable.

Si su mejor amiga estaba ahí, ¿también había sabido la verdad?

Chloe no pudo sostenerle la mirada.

Dijo que solo estaban divirtiéndose y que nadie quería lastimarla.

Pero para Emma la respuesta era clara.

Todos habían estado dentro de la mentira menos ella.

Durante años había confiado en Daniel. Había construido una historia donde él era el hombre que algún día finalmente la escogería. Recordó aquella época en la que él manejó durante cuarenta minutos bajo la nieve solo porque ella había dicho que tenía antojo de sopa.

Recordó cómo consiguió que un restaurante volviera a abrir la cocina para sorprenderla.

Ese era el Daniel del que seguía enamorada.

El problema era que ese hombre ya no estaba ahí.

O quizá nunca estuvo de la forma en que ella necesitaba.

Con las manos temblando, Emma tomó su teléfono y escribió a alguien a quien durante años había evitado mirar de esa manera.

Aiden Cole.

Su amigo de la infancia.

Seis meses antes, Aiden le había hecho una pregunta que en ese momento parecía imposible.

Le había dicho que si algún día se cansaba de esperar a que otro hombre la eligiera, él estaría dispuesto a elegirla a ella.

Emma se había reído entonces.

Esa noche no.

Escribió una sola pregunta:

“¿Todavía quieres estar conmigo?”

La respuesta llegó casi de inmediato.

“Sí.”

Entonces Emma tomó una decisión que cambiaría la noche completa.

Le pidió que fuera al Hotel Starlight y que se comprometiera con ella.

Treinta minutos.

Ese era el tiempo que tenía.

Cuando Daniel la siguió al vestidor e intentó convencerla de cancelar todo, Emma finalmente dejó de pensar en proteger sus sentimientos.

Le recordó cada cosa que había hecho durante ese mes: las cajas de dulces que preparó hasta lastimarse los dedos, los cambios en la lista de invitados, los supuestos ensayos del protocolo y todas las veces que él había alimentado una ilusión que sabía que no era real.

Daniel solo respondió que era una broma.

Pero para Emma ya no era una explicación.

También recordó la Navidad en la que Daniel prometió presentarla con sus padres.

Ella compró regalos durante tres meses.

El mismo día del viaje, él dijo que sus padres habían tenido que salir del país inesperadamente.

Ahora todo encajaba de una forma dolorosa.

Quizá ellos nunca habían sabido que ella ocupaba ese lugar en su vida.

Daniel intentó justificarlo diciendo que Emma hablaba demasiado de casarse y que convertirse en la señora Harrison no era algo sencillo.

Según él, tendría que aprender a agradarle a la gente de su vida.

Esa frase terminó de romper la última defensa que Emma mantenía.

Ella entendió que llevaba mucho tiempo enamorada de un recuerdo.

Entonces dijo algo que sorprendió incluso a Daniel.

Nunca más tendría que sentirse presionado por ella.

Por un momento, Daniel y sus amigos pensaron que todo había terminado como querían.

Michael incluso comentó que cuando Daniel quisiera casarse, lo haría.

Pero Emma corrigió la idea.

Ella nunca había dicho que seguiría esperando.

En ese instante, el maestro de ceremonias apareció para preguntar si los novios estaban listos.

Daniel esperaba responder.

Emma habló primero.

Dijo que el novio todavía no había llegado.

La risa de Daniel desapareció cuando el teléfono de Emma vibró.

Era Aiden.

Estaba abajo.

Por primera vez en toda la noche, Emma sonrió.

Las puertas del salón se abrieron y Aiden apareció caminando hacia ella.

Pero no llegó como alguien buscando ganar una pelea.

Llegó como alguien que necesitaba saber una cosa antes de dar cualquier paso.

Se acercó y le preguntó si aquello era realmente lo que ella quería.

Emma entendió entonces la diferencia entre ambos hombres.

Daniel había convertido sus sentimientos en una prueba.

Aiden había escuchado una decisión.

Ella le aseguró que no quería usarlo para vengarse.

No quería reemplazar una humillación con otra.

Aiden respondió que seis meses antes había hablado en serio y que seguía pensando igual.

El maestro de ceremonias miró a Daniel, después a Aiden y finalmente a Emma.

Necesitaba una respuesta.

Quería saber quién era el novio.

Daniel intentó recuperar el control.

Dijo que todo era absurdo y que Emma solo estaba molesta.

Incluso afirmó que Aiden se estaba aprovechando del momento.

Pero Emma ya no era la misma mujer que esperaba una explicación.

Cuando Chloe intentó acercarse, Emma levantó la mano.

Le dijo que ella había sabido lo que iban a hacerle y que ahora le tocaba decidir a Emma qué hacer con su propia vida.

Entonces Aiden extendió la mano.

No la obligó.

No la presionó.

Emma decidió tomarla.

Y por primera vez desde que comenzó aquella noche, Daniel cambió de expresión.

La seguridad con la que había tratado todo como una broma empezó a desaparecer.

Entonces arrancó el micrófono de la mano del maestro de ceremonias.

Dijo el nombre de Emma frente a todos.

Y nadie sabía todavía qué iba a decir después.

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